Ubicación

El castro de El Cerrito está ubicado en el municipio de Cella (Teruel), en las proximidades de esta población. Se puede llegar a él siguiendo la carretera entre Cella y Santa Eulalia y luego tomando una pista de tierra que llega hasta él y lo atraviesa.

El castro se sitúa en lo que era la orilla de la Laguna del Cañizar en la Edad del Hierro (siglos IX al I a.C.) hace aproximadamente entre 3000 y 2000 años. Ocupa un resalte de terreno ligeramente elevado sobre su entorno. Esta plataforma es en realidad una pequeña colina artificial construida sobre una lengua de tierra que forma un saliente entre el cauce de un antiguo rio y las orillas de la laguna.

A lo largo de los siglos se han producido muchos cambios en el terreno en torno al castro, pero este lugar ha sido siempre un referente. Durante varios siglos sirvió como embarcadero en que podían cogerse embarcaciones que atravesaban la laguna y comunicaban de forma rápida a las gentes de Villarquemado, Santa Eulalia y Cella. Para ello se servían de un lado de la muralla del castro que daba al cauce del rio en el que entraban las barcas para recoger a los viajeros.

Con la desecación de la laguna y la disminución de esta se perdió esta función. No obstante, el camino continuó en uso y, atravesando los restos del poblado de lado a lado, se interna actualmente en el antiguo lecho de la laguna, hoy tierras de explotación agrícola.

Cerrito Cella

Cronología

El castro de El Cerrito tuvo una ocupación intensa especialmente en la Segunda Edad del Hierro y en la fase inicial de conquista romana o época tardo-republicana (siglos V al I a.C.). En las últimas campañas hemos recuperado cerámicas a mano que pueden pertenecer a fases más antiguas, de la transición entre finales de la Primera Edad del Hierro e inicios de la Segunda Edad del Hierro (Siglos VI-V a.C.), por lo que es posible que tengamos que revisar la antigüedad estimada actualmente.

La muralla

La muralla rodea el castro completamente y le da su característica forma a la vez que sirve para sujetar la colina artificial donde se sitúa el poblado. Es una estructura defensiva y también una verdadera obra de ingeniería para mantener el poblado protegido de la humedad del subsuelo y las crecidas de la laguna.

La cimentación de la muralla está formada por una estructura extensa, profunda y compleja con una serie de dos grandes escalones construidos con piedras de distintos tamaños trabadas con arcilla que sirven para dispersar el empuje del peso de la obra en un suelo de tierras arcillosas. Además, servía para proteger la construcción de las crecidas en el nivel de la laguna y del posible oleaje, así como de la erosión producida por la humedad.

La base de la muralla está construida con grandes bloques de piedra asentadas sobre una base de tierra apisonada y sujeta por el cinturón de cimentación. Estos grandes bloques, que no existen en el entorno del castro, eran traídos desde canteras situadas a varios kilómetros de distancia. Estas piedras formaban una base de dos o tres hiladas de altura. Sobre ellas se situaba un recrecido de adobe o tapial con un armazón interno madera que formaba un muro que le daba al conjunto una altura que estimamos en unos tres o cuatro metros de altura. Es muy probable que la muralla tuviera remate de madera en forma de empalizada y un adarve que serviría para poder desplazarse para la defensa del castro.

Aún no hemos localizado la puerta del castro, pero creemos que está situada debajo del actual camino que lo atraviesa. En los próximos años esperamos solucionar esta cuestión.

Muralla el Cerrito

Estructura interna del poblado

A partir de las zonas excavadas al interior del poblado sabemos que está lleno de construcciones de planta rectangular que pertenecerían a viviendas y almacenes. Las construcciones están adosadas unas a otras formando manzanas de edificaciones. Entre estas se sitúan espacios abiertos para el paso de personas, animales y carretas y también para usarlas como zonas de trabajo para realizar las actividades cotidianas al aire libre. Era importante disponer de espacios abiertos, protegidos del viento y el frío, para realizar los trabajos cotidianos y elaborar artesanías.

Las edificaciones del área excavada dan su parte trasera hacia la muralla, pero hay una zona de paso que separa los edificios de la defensa del castro. Esto no es lo habitual en este tipo de poblado, tanto en el área celtibérica como en la ibérica. Pensamos que esto pueda ser debido a que por esta zona tal vez se producía el acceso desde la puerta.

Las edificaciones

Las construcciones tienen una forma rectangular alargada y se adosan unas a otras compartiendo muros medianeros. Se conserva la cimentación de bloques de piedra y tenemos fragmentos de bloques de adobe, con los que estarían construidos los muros de las edificaciones, aunque tampoco podemos descartar que algunos muros fueran de tapial Los bloques de adobe están elaborados con barro arcilloso y pajas y hierbas y en algunos casos están cocidos, para hacerlos más resistentes. El tapial es mucho más difícil de identificar ya que estaba hecho con tierra arcillosa comprimida entre un encofrado de madera (en esta época sin cal), por lo que con la ruina y el tiempo se disuelve completamente.

Hemos encontrado calzos de piedra en el suelo de las edificaciones que servirían para apoyar las vigas de madera que sujetaban los tejados, que se apoyarían también en los muros. Estos estarían construidos con una estructura de madera y una cubierta de paja. Dado que las viviendas están adosadas, no sabemos cuál sería el diseño de la cubierta, ya que encontrar una solución satisfactoria para manzanas con varias construcciones adosadas no parece sencillo. Pero seguimos buscando una solución a esta cuestión.

Las construcciones tienen en su trasera una zona cuadrangular con una gran acumulación de piedras que parecen servir como plataforma aislante, tal vez porque era utilizada como almacén. Esto es coherente con lo que sabemos de otros poblados, donde las viviendas poseen una zona de trabajo en el área de la puerta, una zona media con el hogar y otra al fondo que sirve como despensa y almacén.

En esta época las viviendas aparentemente no tenían ventanas, o estas eran muy pequeñas para evitar la pérdida de calor (no existían las ventanas con cristales) y eso hacía que el interior de las construcciones permaneciera en penumbra y con la tenue iluminación del fuego del hogar. Al ser los muros medianeros, la única zona disponible para la entrada de luz era la de la puerta. Por este motivo, los trabajos domésticos parece que se desarrollaban en estas zonas con la luz que entraba por la puerta.

estructuras el Cerrito

Materiales

Entre los restos de las distintas construcciones estamos recuperando materiales arqueológicos que nos sirven para comprender mejor distintos aspectos de la vida cotidiana en este poblado. Hemos de destacar una abundante colección de fragmentos de recipientes cerámicos, en su mayor parte de la Edad del Hierro. También tenemos fragmentos de los inicios de Época Romana, aunque en una cantidad mucho más reducida que los de la Edad del Hierro. De la Edad Media tenemos una cantidad mucho más reducida, pero significativa, con una reocupación de lo que ya eran las ruinas del poblado, probablemente en relación con el embarcadero que se situó en este lugar. También tenemos fragmentos de cerámicas de época moderna y contemporánea.

Son escasos los restos de los animales consumidos en el castro. Es muy probable que la acidez del suelo consuma el calcio de los huesos y los destruya, lo que hace que no podamos recuperar una cantidad significativa de este tipo de restos. No obstante, tenemos algunos fragmentos de enmangues de cuchillo de asta.

Por último, hay que destacar la ausencia casi completa de objetos metálicos antiguos. Esto es debido a que se ha producido un expolio constante y sistemático del yacimiento a lo largo de un periodo relativamente largo de tiempo por parte de expoliadores de yacimientos y buscadores de antigüedades. Esto ha arrebatado una cantidad importantísima de información al yacimiento, limitando la posibilidad de desarrollar un estudio completo de este.

cerámicas Cerrito

Almacenes y zonas de talleres

Hemos encontrado un área con abundancia de fragmentos de grandes recipientes cerámicos modelados a mano y de factura un tanto tosca, como grandes tinajas de almacén. Estas servirían para almacenar sólidos y líquidos, muy similares y solían estar depositadas, en muchos casos encastradas, en los suelos de almacenes. También tenemos restos de recipientes de almacén y cocina, también modelados a mano, de menor tamaño. Y una colección importante de restos de recipientes de cerámica torneada y bellamente decorada, de la que se utilizaba para presentar alimentos, normalmente en los banquetes y ocasiones importantes. Todo esto nos indica la proximidad de una zona de almacén de alimentos.

En la misma zona hemos encontrado un área con una serie de objetos relacionados con la elaboración de productos textiles como fusayolas para hilar y pesas de telar completas y fragmentadas y de distintos tamaños, empleadas para elaborar paños en telares. Con estos se elaboraban las ropas de las personas y también mantas, paños y alfombras con las que cubrir los suelos y las paredes de las viviendas. Además, hemos identificado restos de muertes y molduras realizadas con barro endurecido y cocido con orificios para colocar estacas.

Este conjunto de objetos para tejer y estos fragmentos de barro cocido nos indican que es muy probablemente en este espacio existían telares fijos y móviles de tamaño mediano y grande, verdaderas máquinas prehistóricas. Esto indica que es más que probable que existiera en este espacio un taller para fabricar paños de mediano y gran tamaño. Este tipo de talleres excede lo que era habitual para la producción familiar de autoconsumo característica de la Edad del Hierro. No obstante, la cuestión no está resuelta todavía y es necesario que tengamos muchos más fragmentos para poder saber qué tipo de aparatos usaban exactamente y cómo funcionaban.

Todas estas evidencias indican que existía un área de trabajo, una especie de taller polivalente en el que también parece que había una zona de almacenamiento de productos. Pensamos que puede tratarse de un patio o cobertizo, probablemente abierto (al menos en parte) y con una zona expuesta a la luz. Pero debemos seguir excavando esta área para delimitar su extensión y terminar de reconstruir este verdadero rompecabezas.

Material arqueológico Cerrito

Las cerámicas de El Cerrito

Entre los materiales arqueológicos recuperados en el castro destaca los restos de cerámicas de la Edad del Hierro, tanto las hechas a mano (modeladas) como las hechas a torno (torneadas).

Las cerámicas hechas a mano son en su mayoría recipientes grandes y medianos, con algunos cuencos y ollas de pequeño tamaño. Destacan los grandes recipientes para almacenar sólidos y líquidos, muy similares a grandes orzas, de factura poco cuidada. Pero también hay restos de ollitas y cuencos de menor tamaño que están elaborados con cuidado pese a su acabado general un tanto tosco.

Las cerámicas torneadas de tipo celtibéricas (del valle del Ebro y la Meseta) y las de tipo ibérico (características del levante) son las más espectaculares por sus acabados de gran calidad y por su atractiva decoración pintada. En su mayor parte los fragmentos pertenecen a recipientes de vajillas de mesa empleadas para la presentación de alimentos. Es el tipo de vajilla que se empleaba en los banquetes, que era una forma de relación social muy importante en esta época.

Esta cerámica tiene una gran calidad en las pastas, en la elaboración, en el acabado y en la decoración. Las decoraciones consisten en un acabado bruñido que le da un tacto liso y suave. Sobre esta superficie se pintaban motivos decorativos de tipo geométrico, sobre todo líneas paralelas alternas continuas y discontinuas horizontales en color rojo y negro, solo en algunos casos, pocos, se decoraba con líneas verticales. También se empleaban círculos y semicírculos concéntricos y algunas veces rombos encajados entre líneas paralelas o retículas de líneas entrecruzadas pintadas solo con color rojo.

El nivel de calidad de este tipo de cerámica es más elevado que el de la mayor parte de las cerámicas que se han realizado posteriormente a lo largo de la Historia. Incluso en la actualidad, solo los mejores alfareros artesanos consiguen resultados similares. Si pensamos en los medios técnicos a disposición de estas gentes podemos poder valorar su capacidad técnica y artística para conseguir, con esos sencillos medios, resultados espectaculares.

Cerámicas Cerrito 2